Los métodos empleados en la antigüedad para trabajar con los suelos locales en la construcción de vías de comunicación eran empíricos , y como las demás actividades artesanas, se transmitían de generación en generación.
La información disponible en la actualidad sobre este campo se basa principalmente en estudios sistemáticos con fundamento científico corroborado mediante la experimentación, la extracción de datos geotécnicos y la buena práctica en la aplicación.
De todos modos, la tecnología siempre va unos pasos por delante de la realidad de los aplicativos en la construcción de caminos o bases de carretera y claramente en el campo de la estabilización con copolimeros, al menos en nuestro país nos lleva una ventaja de más de 25 años de uso respecto a otros países con exigentes sistemas de calidad como los EE.UU, en los que las aseguradoras y organismos oficiales no permiten dudas frente a la calidad y eficacia de los métodos o productos empleados en construir carreteras.
De forma general, todos los suelos pueden ser estabilizados, lo que ocurre es que si la estabilización ideal ha de lograrse con aportaciones de otros suelos (mejora de la granulometría) o por medios de otros elementos (cemento, cal, cloruro de sodio, etc) el costo de la mejora puede resultar demasiado alto si el suelo que se trata de corregir no cumple determinadas condiciones de estructura interna.
